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El cerebro de los bebés está en continuo crecimiento desde el nacimiento. El Omega-3 DHA es un ácido graso que, complementándolo en la dieta, hace que se desarrolle correctamente.
El ácido graso Omega-3 está presente en mayor o menor medida en todo nuestro organismo. Sin embargo, hay un órgano en el que su concentración es muy alta: el cerebro. A su vez, este compuesto se desdobla en dos tipos: el DHA y el EPA. De estos dos, el DHA es el más abundante y el que presenta mayores implicaciones. Es por ello que la suplementación durante los tres primeros años de vida es crucial para que las conexiones neuronales que se generen sean de buena calidad y abundantes.
¿Qué implica estas buenas conexiones neuronales gracias al DHA?
A parte de ayudar al desarrollo del cerebro, el DHA ayuda al desarrollo de la retina y su déficit puede implicar peor visión, memoria, concentración… El consumo de este ácido graso conlleva al desarrollo del sistema nervioso y con ello a funciones como la del aprendizaje, memoria, concentración, equilibrio…
¿De dónde podemos obtener el Omega-3?
Los principales alimentos que contienen Omega-3 son los pescados y ciertas fuentes vegetales como el aguacate. El consumo tres veces a la semana de pescado azul sería suficiente para obtener los niveles adecuados de Omega-3. Sin embargo, la contaminación de los mares y océanos provoca que los niveles de mercurio que acumulan los peces hacen que su consumo en menores de 3 años y embarazadas esté contraindicado.
Si no es por la dieta, ¿cómo podemos obtenerlo?
Por suplementación. Hay alimentos como las nueces, las semillas de lino, soja…que siempre que la edad del bebé nos lo permita, pueden funcionar como una fuente muy buena de este nutriente. Al igual la lactancia. Hay leches enriquecidas con Omega-3 DHA o la propia leche materna, si la madre toma suplementos de Omega-3. Echa un vistazo a los suplementos Omega-3 de Supradyn para los más peques que tenemos disponible en nuestra web.